Alfiles que apuntan al rey enemigo

Emanuel Lasker
Una de las formas en que a veces se manifiesta la fuerza de la pareja de alfiles es en el ataque sobre el enroque del adversario...Uno de los más antiguos y conocidos ejemplos es el tema táctico de la famosa partida Lasker-Bauer

Una de las formas en que a veces se manifiesta la fuerza de la pareja de alfiles es en el ataque sobre el enroque del adversario.Para ello casi siempre es necesario que su acción se combine con la de otras (u otra) piezas en la ejecución del ataque.

La colocación más peligrosa de los obispos suele ser ubicándolos en diagonales contiguas, apuntando ambos hacia puntos del enroque adversario. Por ejemplo, alfiles blancos ubicados en d3 y b2, apuntando hacia los puntos h7 y g7 del enroque corto negro, o alfiles blancos ubicados en c4 y d4, apuntando hacia los puntos f7 y g7 del enroque corto negro, etc.

Uno de los más antiguos y conocidos ejemplos es el tema táctico de la famosa partida Lasker-Bauer (Amsterdam 1889, ver diagrama)

 Partida Lasker-Bauer (Amsterdam 1889).

en la cual se realizó el doble sacrificio de alfiles sobre el enroque enemigo (puntos h7 y g7) por primera vez en el ajedrez magistral. Ese doble sacrificio de demolición de la coraza protectora de peones ha sido realizado posteriormente en innumerables versiones, a lo largo de la historia del ajedrez (dicho sea de paso, no es éste el tema específico de la partida que nos ocupa).

En la partida que comparto a continuación con los lectores (una miniatura frente al prestigioso Gran Maestro y teórico soviético de mediados del siglo XX, Alexei Suetin), no resulta fácil imaginar, durante el desarrollo de la apertura, que los alfiles negros puedan terminar resultando protagonistas de un feroz ataque sobre el enroque blanco. Sin embargo, en el momento en que uno de los caballos que protegen al rey abandona sus funciones, se produce una vigorosa activación del ejército negro (en particular sus dos alfiles) que desemboca en un letal ataque relámpago.

GM Suetin,Alexey S – MI Vilela,Jose Luis                                                            Leipzig (3),1980

1.e4 c5 2.f3 e6 3.c3 a6 4.d4 cxd4 5.xd4 c6 6.f4

Después de 6.♗f4

Una forma de juego que no está entre las más populares en esta posición, aunque resulta perfectamente jugable. Fue introducida en la práctica magistral por el GM yugoslavo Aleksandar Matanovic, el creador de la famosa publicación yugoslava ¨Informador Ajedrecístico¨.

6...d6

De esta forma se prepara el desarrollo del otro caballo a f6, a la vez que se amenaza xd4 seguido de e6–e5 con tenedor a dama y alfil.

Resulta interesante observar que una de las posibilidades de las negras es un sorpresivo y tempranero doble ataque mediante la jugada 6...f6 (se ataca simultáneamente el alfil y el caballo). Ante esa movida la mejor respuesta de las blancas es 7.e3 tras lo cual alguien podría argumentar que las blancas han perdido un tiempo al mover su alfil dos veces consecutivamente. Sin embargo la posición de la dama negra en f6 está muy lejos de ser ideal y entorpece el desarrollo natural del caballo de rey.

7.g3

El alfil se retira para evitar toda posibilidad de tenedor con e6–e5.

7...f6 8.e2 e7 9.d2 0–0 10.0–0–0

Tras su última jugada las blancas han completado su desarrollo y amenazan ahora ganar el peón de d6 mediante 11. xc6 seguido de 12. xd6. Las negras están obligadas a hacer algo al respecto.

10...e5

La forma más evidente de contrarrestar la amenaza, aunque no la única. Otras posibilidades son:

10...xd4 11.xd4 e5 y 10...d7 cuya idea principal es que las blancas no ganan un peón si juegan de forma directa ya que tras 11.xc6 xc6 12.xd6 las negras recuperan con 12...xe4.

11.b3 b5

Antes de desarrollar su alfil las negras deciden ganar espacio en el flanco de dama, ya que lo hacen con ganancia de tiempo puesto que se amenaza b5–b4 seguido de xe4.

12.e3

La dama defiende preventivamente el peón de e4.

12...e6

Completando el desarrollo de las piezas menores. Las negras tienen una posición armoniosa, con piezas bien colocadas y un adecuado control del centro del tablero. Se puede decir, sin temor a equivocación, que las negras han igualado tras la apertura.

13.b1

Típica movida profiláctica en un enroque largo. No sólo se da protección adicional al peón de a2, también se evita cualquier sorpresa desagradable en la diagonal h6–c1.

13...c7

La posición natural para la dama en muchas posiciones de la Siciliana, y también en ésta.

14.f4

Las blancas abren juego en el flanco de rey. Si las negras no cambian peones en f4 deben tomar en cuenta un posible avance f4–f5, mientras que si cambian el alfil blanco de g3 vuelve a la vida (observe que hasta ahora esa pieza no ha desplegado ninguna actividad ya que estaba chocando con la muralla de peones negros e5, d6.

14...exf4

Las negras prefieren conceder actividad al alfil adversario. Como contraparte logran que su adversario no pueda ganar espacio con f4–f5 y se habilita la casilla e5 como un posible punto fuerte para piezas negras.

15.xf4 ac8

Natural, pues ocupa la columna semi-abierta ¨c¨ con una de las torres, creando una indirecta presión sobre el punto indefenso c2.

16.d2

Una movida cauta, que defiende preventivamente el punto c2 antes de que sea atacado.

16...fe8

El despliegue natural para la otra torre, en la otra columna semi-abierta de la posición, que es la columna ¨e¨. Las negras despliegan todas sus piezas antes de iniciar acciones concretas.

17.d4? xd4 18.xd4 a5!

Después de 18...♕a5!

De pronto se nubla el cielo para el rey de las blancas. La amenaza directa es 19... xc3 seguido de 20...xa2+ y mate a la siguiente.

19.d5

Era preferible 19.a3 aunque de todas formas las negras lograban ventaja con el típico sacrificio de la calidad en c3: 19...xc3! 20.xc3 (20.bxc3 xa3 es peor aún para las blancas.) 20...xc3 21.bxc3 xe4µ.

19...xd5 20.exd5

Después de 20.exd5

20...f6!

Una primera jugada intermedia, activando el alfil con ganancia de tiempo.

21.f2 b4!

Segunda jugada intermedia consecutiva. La dama se incorpora al ataque con ganancia de tiempo pues se amenaza xb2 jaque mate.

22.c3 f5+

Y de pronto todas las piezas negras despliegan una tremenda actividad, y sobre todo los dos alfiles negros apuntan, como cuchillos afilados, contra el enroque de las blancas.

23.a1

La única esperanza de resistencia radicaba en 23.d3 . Tras 23...xd3+ 24.xd3 xc3 las negras ganan un peón limpiamente. Por ejemplo 25.d2 (25.xd6 e4! 26.bxc3 xd3+ 27.c2 xd5 con posición ganadora para las negras, que a su peón de ventaja y la mayor actividad de sus piezas, suman ahora el debilitamiento del enroque blanco.) 25...c4 con incontestable ventaja material y posicional de las negras. Ahora, por ejemplo, no aliviaría a las blancas el cambio de damas pues después de 26.xb4 xb4 27.c1 (única) 27...e2! penetrando con efecto decisivo en séptima horizontal.

23...xc3! 24.xd6

Después de 24.♗xd6

Suetin había puesto sus esperanzas de resistir en este golpe táctico que hace, simultáneamente al ataque sobre la dama negra, un ataque a la descubierta con la dama sobre el alfil de f5. Pero...

24...c1+!

24...xd6 25.xf5

25.xc1 xd2

Después de 25...♕xd2

La posición final bien merece un diagrama. Los dos alfiles que apuntan al enroque blanco, combinados con la penetración de la dama negra, generan un ataque de mate imparable. Se amenaza tanto xc1 mate como xb2 mate. Las negras abandonaron.

0–1

Todas las partidas se encuentran en este artículo

MI José L. Vilela


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